Implantar un CRM no es instalar una herramienta: es cambiar cómo tu empresa vende y atiende a sus clientes. Como partner Salesforce certificado, analizamos lo que necesitas, ponemos en marcha la solución que encaja con tu negocio y formamos a tu equipo para que la use de verdad. Más de trescientos proyectos en catorce países avalan esa forma de trabajar.
La mayoría de los proyectos que fracasan no lo hacen por la tecnología. Se configura un sistema potente, se vuelca la información y, seis meses después, el equipo comercial sigue trabajando en su hoja de cálculo. El problema nunca estuvo en el software.
Nuestro consulting empieza por entender cómo trabaja tu gente antes de tocar una sola configuración. Diseñamos soluciones sobre esa realidad, desplegamos por fases y dedicamos tiempo real a la formación. Así empiezas a obtener resultados desde las primeras semanas. Trabajamos como socios tecnológicos, no como proveedores de horas
Hay un patrón que hemos visto tantas veces que ya lo anticipamos. Alguien de dirección decide modernizar la operativa, se elige la herramienta, se contrata a quien la monte y se fija una fecha de arranque. Todo razonable. Lo que falla viene después: nadie se sienta con las personas que van a usarla a diario hasta que ya está construida.
El resultado es previsible. Pantallas pensadas para el que reporta, no para el que trabaja. Campos obligatorios que responden a un informe trimestral y no a una conversación con un comprador. Procesos que en teoría ordenan y en la práctica añaden diez minutos a cada gestión.
Cuando eso pasa, la gente no se rebela: simplemente sigue haciendo las cosas como antes y rellena lo mínimo para que no le llamen la atención. Seis meses después alguien mira las cifras, ve que no cuadran con la realidad del negocio y concluye que la herramienta no servía. Casi nunca era la herramienta
Hacerlo bien la primera vez ahorra meses de correcciones. Cubrimos desde el diseño funcional hasta el día en que tu equipo entra a trabajar con normalidad
Análisis de procesos, diseño de la solución, configuración, migración de datos desde tu sistema actual, integración con las herramientas que ya usas, formación y acompañamiento tras el arranque. Te entregamos toda la documentación, para que la información y el conocimiento se queden en casa
Fases cortas con entregables visibles: primero el núcleo que aporta valor desde el día uno, después la personalización. Cada fase la validas tú, y la migración se prueba en un entorno aislado antes de tocar producción.
Para empresas que arrancan de cero o que vienen de otro sistema y necesitan migrar sin perder histórico. Si ya lo tienes en marcha pero no le sacas partido, te encaja mejor desarrollo y personalización.
Personalizar a escala solo funciona si los datos están en orden. Ese suele ser el verdadero cuello de botella, no la herramienta.
Diseño y puesta en marcha de journeys, segmentación avanzada, campañas por correo, SMS y notificaciones, y medición del impacto comercial. Trabajamos Engagement para entornos B2C y Account Engagement (antes Pardot) para B2B.
Unificamos primero y construimos después. Empezamos por dos o tres recorridos que den retorno rápido y ampliamos midiendo cada iteración, en lugar de montar veinte journeys que nadie revisa.
Para equipos que envían campañas masivas sin segmentar o que quieren conectarlas con el pipeline comercial. Si el reto está en unificar la información, mira IA y data.
Tu equipo comercial necesita saber dónde está cada oportunidad en cada momento. Esa visibilidad es la que convierte una previsión comercial en algo fiable.
Todo el proceso comercial: cuentas y contactos, oportunidades, previsión, cuadros de mando para dirección y automatización de las tareas que nadie quiere hacer a mano. Lo conectamos con tu ERP y con las vías por donde entran los leads.
Mapeamos tu ciclo de venta real, no el que aparece en el manual. A partir de ahí lo configuramos para que ayude al comercial en vez de darle trabajo administrativo. Es simple: si le ahorra tiempo, lo usa; si se lo quita, lo abandona.
Para direcciones comerciales que no se fían de sus previsiones, equipos dispersos o datos comerciales repartidos entre demasiadas herramientas. Si tu prioridad está en la posventa, mira Sales Cloud.
Quien escribe, llama o abre un chat espera una respuesta rápida y coherente, dé igual por dónde haya entrado.
Gestión de casos y atención unificada por teléfono, chat o mensajería, con base de conocimiento para los agentes, portales de autoservicio y SLAs con alertas automáticas. Todo queda conectado con la ficha comercial, así que quien atiende sabe con quién habla.
Definimos qué se resuelve en el primer contacto y qué se escala. Luego medimos tiempo de resolución, satisfacción y volumen por canal, y ajustamos en las semanas posteriores al arranque. El primer diseño nunca es el definitivo.
Para empresas con alto volumen de atención a clientes o negocios donde la posventa es parte del producto. Encaja bien con los agentes de IA de Agentforce.
La configuración estándar cubre casi todo; solo algunos procesos necesitan ir un paso por delante.
Desarrollo con Apex y Lightning Web Components, componentes propios, integraciones vía API con ERP, SAP, e-commerce o sistemas heredados, y automatizaciones a medida. Con las pruebas y las buenas prácticas que exige la plataforma, para que una actualización no te rompa nada.
Antes de desarrollar comprobamos si el estándar ya lo resuelve. Cada línea de código propio es mantenimiento futuro, y decírtelo de entrada te ahorra dinero. Cuando hace falta, lo documentamos para que cualquier consultor pueda retomarlo.
Para organizaciones con procesos singulares o integraciones complejas. Si lo que necesitas es reforzar tu equipo con perfiles acreditados, mira talento IT.
Es la parte del proyecto con más peso en la adopción y la que casi todo el mundo despacha en una sesión de dos horas.
Itinerarios para usuarios finales, administradores, consultores y desarrolladores, con sesiones prácticas sobre vuestra propia instancia y preparación para el examen oficial. Nuestros formadores llevan mil cursos impartidos a las espaldas.
Adaptamos el contenido al nivel real del equipo y al momento del proyecto: formación durante el arranque y refuerzo semanas después, que es cuando aparecen las dudas de verdad. Medimos la adopción para saber dónde hay que insistir.
Para empresas que ya tienen la plataforma y no la exprimen, o que quieren ganar autonomía en el día a día.
Cada empresa es distinta, pero el método no cambia. Esa consistencia es lo que nos permite comprometernos con plazos.
Entendemos el negocio y los procesos de cada área antes de proponer nada.
Definimos qué productos intervienen, cómo se integran y qué se configura frente a qué se desarrolla.
Montamos la solución y la conectamos con lo que ya tienes.
Limpiamos, mapeamos y trasladamos los datos con validaciones en cada paso.
Preparamos a los usuarios antes del arranque, no después.
Acompañamos las primeras semanas y ajustamos con todo ya funcionando.
Alcance, plazo y precio definidos. Cuando sabes lo que quieres y prefieres un acuerdo cerrado.
Un equipo que te acompaña mes a mes con mejoras y soporte.
Consultores y desarrolladores que trabajan codo con codo con tu gente, si ya tienes capacidad pero te falta especialización.
Es una duda que aparece pronto y sobre la que conviene ser claro desde el principio, porque condiciona presupuesto y expectativas.
Un arranque acotado se lleva bien con un equipo pequeño: alguien que dirija, un perfil funcional que traduzca la operativa y un técnico. Con eso basta para poner en pie lo esencial en unas semanas. Los proyectos que se complican no lo hacen por falta de manos, sino por decisiones que se retrasan.
Cuando entran varias áreas de la empresa, la cosa cambia. Comercial, atención y administración rara vez trabajan con los mismos criterios, y unificarlos exige conversaciones que no son técnicas sino de negocio. Ahí el trabajo pesado no es montar nada: es acordar cómo se llaman las cosas y quién es responsable de qué.
Nuestra recomendación de siempre: empezar por un área, dejarla funcionando de verdad y usar ese primer éxito como argumento para las siguientes. Los despliegues simultáneos suenan ambiciosos en una presentación y se atascan en la práctica.
El ecosistema Salesforce es amplio y no todas las soluciones encajan en todas las empresas. Estas son las que más desplegamos.
las integraciones con ERP, e-commerce y lo que ya tengas montado.
Pocas veces habíamos visto una tecnología adoptarse tan rápido en este terreno. Nuestro equipo se formó pronto, y hoy desplegamos agentes que resuelven tareas completas: atienden consultas, cualifican leads o gestionan casos sencillos, escalando a una persona cuando la cosa se complica.
Lo difícil no es lo técnico: es acertar con qué procesos automatizar y cuáles no. Un agente mal elegido genera trabajo en lugar de quitarlo.
Todo funciona sobre tus datos, con las reglas de acceso que definas y trazabilidad de cada acción. Ese control es lo que da tranquilidad y convierte la IA en algo fiable en lugar de en un riesgo.
Salesforce clasifica a sus partners por niveles según la cualificación del equipo, el volumen gestionado y la satisfacción de quien contrata. No es un sello decorativo: determina el acceso a recursos técnicos, a soporte del fabricante y a formación temprana sobre cada novedad.
Los acuerdos dentro del ecosistema se sostienen sobre resultados, no sobre contratos. Para ti eso significa que el proyecto lo ejecutan socios evaluados por alguien externo, y que cuando algo se atasca hay un canal directo para desatascarlo.
Banca y seguros, con requisitos estrictos de cumplimiento y protección de datos.
Retail y gran consumo, donde mandan la personalización y el volumen Telecomunicaciones, con procesos complejos y bases enormes de contactos. Y sector público, con sus exigencias de transparencia.
Cada sector deja aprendizajes que aplicamos en el siguiente: patrones de configuración, integraciones ya resueltas y bastantes errores que ya no repetimos.
1
Analizamos procesos, tecnología actual y objetivos. Sale una propuesta concreta, no un catálogo.
2
Definimos alcance, plazos y precio. Sabes qué vas a recibir y cuándo.
3
Configuramos, integramos y migramos por fases, validando contigo cada entrega.
4
Formamos al equipo, medimos el uso y seguimos mejorando.
Esto no sale bien si una de las dos partes se limita a supervisar. Necesitamos poco, pero lo necesitamos de verdad.
Alguien que decida. No un comité: una persona con capacidad para zanjar las dudas que van saliendo, porque salen muchas y esperar dos semanas por cada una alarga todo sin motivo.
Acceso a quien hace el trabajo a diario. Media hora con el comercial que lleva quince años en la casa vale más que tres reuniones de dirección.
Y honestidad con lo que ya no funciona. Si un proceso está roto de antes, decirlo pronto evita reproducirlo tal cual en un sistema nuevo
Ningún proyecto de este tipo transcurre exactamente como se planeó. Aparecen datos históricos peores de lo esperado, procesos que nadie había documentado, personas clave que cambian de puesto a mitad de camino. Lo importante no es evitarlo, que no se puede, sino tener claro qué hacer cuando ocurre.
Nuestra regla es levantar la mano pronto.
Si detectamos que algo va a retrasarse o costar de otra manera, lo decimos en cuanto lo sabemos, no en la reunión de seguimiento del mes siguiente. Es incómodo, pero mucho menos que la alternativa.
Y trabajamos siempre con una versión funcionando.
Nada se queda a medias durante semanas: si hay que parar y reordenar, se para sobre algo que ya opera, no sobre un proyecto abierto en canal.
Eso reduce el riesgo real de estos encargos, que no es que salgan caros, sino que dejen a una empresa a mitad de camino entre lo viejo y lo nuevo.
Desarrollamos software en los mismos entornos donde el error no se perdona: banca, seguros, telecomunicaciones, retail y administración pública. Sabemos lo que significa que una aplicación tenga que funcionar para millones de usuarios porque es exactamente lo que hacen nuestros equipos de desarrolladores cada día. Esa experiencia en proyectos críticos, sumada a la formación y el aprendizaje continuo de nuestros profesionales, es la que aplicamos también a los tuyos, tengan el tamaño que tengan.
El éxito de un proyecto no se mide solo en plazos y presupuesto. Por eso acordamos contigo desde el principio qué indicadores miraremos a los tres y a los seis meses, para obtener una imagen honesta del uso real.
Los habituales son cuántas personas del equipo entran cada semana, cuánto tarda un comercial en registrar una gestión, qué porcentaje de fichas está completo y si los cuadros de mando se consultan o se ignoran. Son números poco glamurosos, pero dicen la verdad sobre si aquello se ha convertido en una rutina o sigue siendo una obligación.
Cuando alguno se queda corto, volvemos. A veces basta con simplificar una pantalla; otras, con repetir una sesión práctica con un grupo concreto. Rara vez hay que rehacer algo grande: lo que falla suele ser pequeño y muy localizado
Después de bastantes años haciendo esto, unas cuantas convicciones se han quedado.
Que la primera versión siempre está mal en algún detalle, y que eso es normal si existe la costumbre de revisarla. Que las reuniones largas de arranque valen menos que quince minutos observando cómo alguien trabaja de verdad. Que casi todos los problemas de adopción son problemas de diseño disfrazados.
Y que quien mejor sabe cómo debería funcionar algo no suele estar en la sala donde se decide. Buscar a esa persona y escucharla es, con diferencia, la inversión de tiempo más rentable de todo el proceso.
Son dos cosas distintas: las licencias, que pagas al fabricante según usuarios y producto, y los servicios de puesta en marcha, que dependen del alcance. Analizamos tu caso y te damos una propuesta cerrada antes de empezar.
Un arranque acotado puede estar operativo en semanas; un proyecto con varios productos e integraciones complejas lleva meses. Te damos una estimación realista tras el diagnóstico, no antes.
Que el fabricante evalúa nuestro trabajo, nuestros proyectos y lo satisfechos que quedan nuestros clientes Eso nos da acceso a soporte y a formación temprana, y acaba repercutiendo en tu proyecto.
Sí, es habitual en nuestros proyectos. ERP, SAP, e-commerce y sistemas propios, vía API y con los datos sincronizados en ambos sentidos.
Sí. Equipos en cinco países y proyectos ejecutados en catorce, todos en español y con horarios compatibles.
Las dos cosas. Preparamos a usuarios, administradores y desarrolladores, incluido el examen oficial si lo queréis.
Cuéntanos qué necesitas y uno de nuestros responsables técnicos te responderá en menos de 24 horas para orientarte, sin compromiso.
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