Cada negocio tiene una forma distinta de trabajar, crecer y relacionarse con sus empresas. Por eso diseñamos software a medida que se adapta a la operativa real de cada organización, en lugar de obligar al equipo a encajar en una herramienta genérica.
Desarrollamos cada plataforma según las necesidades del proyecto: desde aplicaciones web para equipos internos hasta portales, sistemas de gestión e integraciones con las herramientas que ya utiliza la empresa.
Hay un coste que ninguna empresa contabiliza: el de trabajar con herramientas que no fueron pensadas para su forma de operar. Está repartido en las horas que alguien dedica cada semana a copiar datos de un sistema a otro, en los errores que se cuelan en esas copias, en las decisiones que se toman tarde porque la información vive en cinco sitios distintos, y en los proyectos que no arrancan porque el equipo está ocupado sosteniendo lo que ya existe.
Ese coste no desaparece: se acumula día tras día. Y llega un momento en que supera con creces lo que costaría construir la alternativa adecuada.
Desarrollamos plataformas y aplicaciones a medida para empresas que han llegado a ese punto. Software diseñado alrededor de tu operativa real, con las integraciones, la eficiencia y el respuesta que exige un sistema del que depende el negocio.
EL PROBLEMA
La conversación sobre desarrollo a medida suele empezar por el precio del proyecto. Es la pregunta equivocada. La correcta es cuánto estás pagando ya por no tenerlo.
Ese cálculo casi nadie lo hace, porque el coste está disfrazado de normalidad. Nadie apunta en ningún sitio que una persona dedica los viernes por la tarde a cuadrar el listado de pedidos entre el ERP y la hoja de seguimiento. Nadie contabiliza que el informe mensual tarda tres días en montarse porque hay que extraer datos de cuatro sitios. Nadie mide cuántas veces al año se factura mal por un dato que se copió con un dígito cambiado.
Cuando por fin se pone el número encima de la mesa, la reacción habitual es de sorpresa. Y suele ser lo que convence a una dirección de que la inversión merece la pena.
Horas/semana × coste hora × 52
8.000 – 35.000 € al año
Incidencias/mes × coste de corrección
3.000 – 15.000 € al año
Cuota anual × % de funcionalidad sin usar
30-60% de lo que pagas
Difícil de cuantificar, alto impacto
Variable
Riesgo operativo si esa persona falta
Variable
Proyectos que no arrancan por falta de capacidad
Variable
Los tres primeros conceptos se calculan con precisión razonable en una tarde de trabajo. Los tres últimos no, pero suelen ser los que inclinan la balanza cuando la dirección decide.
En una empresa de 80 personas con dos sistemas mal integrados, el trabajo manual de sincronización solía consumir entre 20 y 30 horas semanales repartidas entre varios departamentos. Eso son unas 1.300 horas al año. La solución que lo eliminó costó menos que ocho meses de ese trabajo.
No decimos que tu caso sea idéntico. Decimos que hasta que no pones el número, la decisión se toma a ciegas y casi siempre se pospone.
Ninguna de estas señales significa por sí sola que necesites un desarrollo propio. Cuando aparecen tres o cuatro juntas, casi siempre sí.
Depende del alcance, la complejidad y las integraciones necesarias. Por eso, antes de dar cifras, hacemos un análisis de tu caso y te presentamos una propuesta con alcance y precio cerrados, sin sorpresas. Un proyecto acotado y uno con múltiples integraciones no juegan en la misma liga, y ser honestos con eso desde el principio evita problemas después.
El CRM tiene unos datos, el ERP tiene otros, y cada semana alguien los cuadra. Es trabajo puro de mantenimiento que no genera valor y sí genera riesgo, porque cada copia manual es una oportunidad de error.Lo llamativo es que este trabajo tiende a normalizarse. Al cabo de dos años nadie lo cuestiona, forma parte de "cómo se hacen las cosas aquí", y solo sale a la luz cuando alguien se molesta en cronometrarlo.Qué mirar: qué datos se copian, con qué frecuencia, quién lo hace y qué ocurre cuando esa persona no está disponible.
Los productos de catálogo se venden por paquetes. Si necesitas una función del plan avanzado, pagas el plan avanzado completo aunque el resto no se abra nunca.Con el tiempo la cuenta se dispara por otro lado: el precio de estos productos suele escalar por perfiles, así que crecer en plantilla multiplica el coste aunque el uso por persona sea exactamente el mismo.Qué mirar: qué porcentaje de las funcionalidades contratadas se usa de verdad y cómo ha evolucionado tu cuota en los últimos tres años.
Aquello que diferencia a tu empresa —tu forma de tramitar, de producir, de atender a sus clientes— no cabe en el flujo estándar. Se resuelve con campos improvisados, códigos escritos en el campo de observaciones y convenciones que solo entiende quien lleva años.El coste aquí es doble: la formación de cada incorporación se alarga muchísimo, y los errores se repiten mientras la persona nueva no domina las convenciones no escritas.Qué mirar: cuánto tarda alguien que acaba de entrar en ser autónomo con el sistema actual.
Lo que funcionaba con veinte perfiles se arrastra con doscientos. La respuesta habitual del proveedor es subir de plan, pero eso rara vez resuelve el fondo del asunto, porque el límite suele estar en cómo está construido el producto y no en el servidor donde corre.Qué mirar: tiempos de respuesta en hora punta frente a hora valle, y si el problema empeora cada trimestre.
Si la dirección decide con datos de hace tres semanas porque montar el informe lleva días, el problema no es de reporting: es de cómo está organizada la información.Qué mirar: cuánto tiempo pasa entre que ocurre algo en el negocio y aparece reflejado en un informe utilizable.
Cuando el conocimiento de cómo funciona el apaño actual vive en la cabeza de dos personas, existe un riesgo operativo serio que ninguna póliza cubre.Qué mirar: si mañana faltaran esas dos personas, cuánto tardaría la empresa en volver a operar con normalidad.
Es la parte del proyecto con más peso en la adopción y la que casi todo el mundo despacha en una sesión de dos horas.
Cuando existe un producto consolidado que cubre el 90% de sus necesidades y ese 10% restante no toca nada crítico. También cuando el proceso es completamente estándar: contabilidad, nóminas, correo, firma electrónica. Nadie debería construir un gestor de nóminas propio hoy.
La ventaja real de comprar no está solo en el precio inicial: está en que el mantenimiento, la seguridad y la evolución las asume otro. Eso vale mucho dinero que no se ve.
Cuando el sistema base funciona bien pero falla en un punto concreto. Muchas plataformas admiten extensiones, módulos o desarrollos sobre su propia base. Si tu problema es un flujo de aprobación específico dentro de un ERP que por lo demás cumple, desarrollar ese flujo sobre el ERP existente cuesta una fracción de lo que costaría sustituirlo entero.
El error habitual es el contrario: tirar todo un sistema que funciona porque falla una parte. Es como cambiar de coche porque no te gusta la radio.
Cuando lo que haces y cómo lo haces es parte de por qué te eligen sus clientes, meterlo dentro de un producto genérico te iguala a la competencia.
Cuando tienes cinco sistemas que funcionan bien por separado y el problema es que no se comunican, lo que necesitas no es un sexto sistema: es la capa que los conecta.
Si tu plataforma forma parte de lo que vendes, no puedes depender de que un fabricante decida priorizar tu función. Tienes que poder construirla cuando la necesites.
En la mayoría de proyectos que abordamos, la conclusión no es «tíralo todo y construye». Es conservar lo que funciona, sustituir lo que estorba y desarrollar la capa que une ambas cosas. Sale mejor de precio, se implanta antes y el riesgo baja de forma considerable.
EL PROBLEMA
Qué resuelve
El caos de hojas, correos y documentos
Dónde está el retorno
Horas de equipo liberadas
Plazo 3-5 meses
Qué resuelve
Autoservicio para organización o equipos
Dónde está el retorno
Menos carga de atención
Plazo 3-6 meses
Qué resuelve
Sistemas que no se comunican
Dónde está el retorno
Fin del trabajo manual
Plazo 6-12 semanas
Qué resuelve
Tareas repetitivas con reglas propias
Dónde está el retorno
Menos errores, mayor eficiencia
Plazo 4-10 semanas
Qué resuelve
La función que falta
Dónde está el retorno
Inversión mínima
Plazo 4-8 semanas
Es el proyecto con el retorno claro, porque el ahorro se mide en horas concretas de personas concretas.
Sustituye ese ecosistema de hojas de cálculo, correos y carpetas compartidas que sostiene la operativa pero que nadie controla del todo: coordinación de expedientes, control de producción, seguimiento de operaciones, planificación de recursos, cuadros de mando para dirección.
Lo que cambia respecto a un producto estándar es que los circuitos siguen tu manera de trabajar. Si tu proceso de aprobación tiene tres niveles y una excepción para compañías históricas, eso se implementa tal cual, sin campos improvisados ni convenciones orales que solo conoce el equipo veterano.
Dónde suele estar la dificultad real: no en programar, sino en descubrir cómo funciona el proceso de verdad. Casi siempre hay diferencias entre cómo la dirección cree que se trabaja y cómo se trabaja. Sacar esas diferencias a la luz es la mitad del proyecto.
Software accesible desde el navegador y pensado para uso continuado: áreas privadas, portales de autoservicio, plataformas de consulta y tramitación para sus clientes o sus equipos.
El desafío aquí no es funcional, es de respuesta y concepción. Una aplicación web que carga en dos segundos y otra que carga en seis tienen tasas de uso completamente distintas aunque hagan exactamente lo mismo. Y si el portal está orientado a compañías, cada segundo de espera se traduce en llamadas al servicio de atención que ese portal debía evitar.
Lo que impacta en el resultado: el número de pasos para completar la tarea principal. Cada pantalla intermedia que se elimina sube la tasa de uso de forma medible.
En muchas empresas es la pieza que más eficiencia aporta y, curiosamente, la más barata. No construyes una aplicación nueva: construyes el puente que hace que las que ya tienes dejen de vivir aisladas.
El tercer caso es más común de lo que parece, sobre todo en banca, seguros y administración pública. Y es donde más aportamos, porque exige experiencia previa con ese tipo de sistemas y paciencia para documentar lo que nadie documentó .
Flujos automáticos con las reglas de tu organización: validaciones, aprobaciones, generación de documentos, notificaciones y alertas.
Lo que diferencia una automatización profesional de un apaño es la trazabilidad. Cuando algo falla —y algo fallará— tienes que poder reconstruir qué ocurrió, en qué paso y por qué. Sin eso, la automatización crea un problema nuevo: procesos que suceden sin que nadie sepa cómo.
Criterio para elegir qué automatizar primero: tareas repetitivas, con reglas claras y que consuman horas de gente cualificada. Si falta cualquiera de las tres condiciones, suele salir mejor dejarlas manuales por ahora.
Cuando el sistema base funciona pero le falta una pieza, desarrollamos esa pieza en lugar de sustituirlo todo.
Es la opción más rentable cuando encaja, y muchos proveedores no la ofrecen porque prefieren vender un proyecto completo. Nosotros la proponemos siempre que tenga sentido para organización.
La causa más común de que un desarrollo salga mal no es tecnológica: es que los criterios estaban mal recogidos. Se construyó lo que se pidió en lugar de lo que hacía falta.
Cuando preguntas a una empresa qué necesita, obtienes una lista de funcionalidades. Esa lista es útil, pero incompleta y a veces engañosa, porque describe la solución que la persona imagina, no el problema que tiene.
Los criterios reales aparecen observando. Cuando ves a alguien trabajar durante una hora, descubres los atajos que ha inventado, los pasos que se salta, las cosas que apunta en un papel porque el sistema no las contempla. Cada uno de esos gestos señala una necesidad que nadie habría verbalizado.
En todo proyecto llega el momento de decidir qué queda fuera. Intentar cubrir todos los criterios de todos los departamentos en la primera versión es la forma más segura de que el proyecto se alargue, se encarezca y llegue tarde.
Preferimos tener esa conversación al principio, con la lista delante, que descubrirlo a mitad de camino. Lo que queda fuera no se pierde: entra en la hoja de ruta de las fases siguientes, con su propio precio y su calendario.
EL PROCESO
Este método existe para evitar el error más costoso en proyectos de software: empezar a programar antes de entender el problema.
1
Qué hacemos: Analizamos operativa, herramientas y objetivo
Qué recibes: Informe con desafíos priorizados
Duración: 1-2 semanas
Nos sentamos con las personas que van a usar la aplicación cada día, no solo con quien firma el proyecto. Esta distinción no es un detalle menor: es la diferencia entre construir lo que se pidió y construir lo que hacía falta.Observamos cómo se trabaja ahora, dónde se pierde tiempo, qué atajos ha inventado el equipo y por qué. Esos atajos son información valiosísima, porque cada uno señala una carencia concreta del sistema actual.
Salida de esta fase: un informe con los desafíos priorizados por impacto real en el negocio, no una lista de funcionalidades deseadas.
2
Qué hacemos: Definimos estructura, datos e integraciones
Qué recibes: Documento y alcance cerrado
Duración: 1-2 semanas
Aquí se toman las decisiones que determinan el coste de todo lo que venga después: cómo se organizan los módulos, cómo se modela la información, cómo se conecta con el exterior, dónde se despliega.
Por qué importa tanto: concepción mal planteado no se nota el primer día. Se nota al año siguiente, cuando cada cambio pequeño obliga a tocar cinco sitios y el mantenimiento se dispara. Rehacer los cimientos con el sistema en producción cuesta varias veces lo que costó construirlos.Diseñamos pensando en el volumen que tendrás dentro de dos años, no en el que tienes hoy.
3
Qué hacemos: Validamos circuitos con usuarios reales
Qué recibes: Prototipo navegable aprobado
Duración: 2-3 semanas
Prototipamos los flujos principales y los probamos con usuarios reales de tu equipo antes de desarrollar nada.
Por qué esta fase ahorra dinero: corregir un flujo en un prototipo cuesta horas. Corregirlo con el desarrollo hecho cuesta semanas. Y la mayoría de los problemas de usabilidad solo aparecen cuando alguien intenta completar una tarea real, no cuando mira una pantalla.Una aplicación interna compite con una alternativa muy poderosa: seguir haciéndolo como siempre. Si usarla cuesta más esfuerzo que el método antiguo, el usuario vuelve a la hoja de cálculo por mucha formación que se imparta.
4
Qué hacemos: Construcción por entregas incrementales
Qué recibes: Funcionalidad revisable cada 2 semanas
Duración: Variable
Construimos por entregas incrementales. Cada dos semanas ves función real y utilizable, no un informe de avance.
Por qué no trabajamos de la otra forma: desaparecer seis meses y volver con el sistema terminado es cómo fracasan la mayoría de los proyectos. Cuando por fin se ve, ya hay cosas que no encajan, y cambiarlas en ese punto es caro y frustrante para todos.Con entregas cortas puedes probar, opinar y corregir el rumbo mientras hacerlo todavía sale barato.
5
Qué hacemos: Verificación funcional, rendimiento, dispositivos.
Qué recibes: Informe de pruebas y correcciones.
Duración: 1-2 semanas
Verificación funcional, de respuesta bajo carga y en los dispositivos reales que usa tu equipo. Incluye pruebas con volúmenes de datos parecidos a los reales, porque un sistema que funciona con cien registros puede comportarse de forma muy distinta con cien mil.
6
Qué hacemos: Despliegue, migración, formación
Qué recibes: Sistema en producción documentado
Duración: 1 semana
Verificación funcional, de respuesta bajo carga y en los dispositivos reales que usa tu equipo. Incluye pruebas con volúmenes de datos parecidos a los reales, porque un sistema que funciona con cien registros puede comportarse de forma muy distinta con cien mil.
7
Qué hacemos: Soporte correctivo y mejoras
Qué recibes: Acuerdo de nivel de servicio
Duración: Continuo
El proyecto no acaba en el lanzamiento. Es justo cuando aparecen los casos que nadie previó y las mejoras que solo se ven con el sistema funcionando de verdad.
Buena parte de lo que costará mantener un sistema se decide en la primera semana. Estas son las decisiones que pesan.
Cómo se estructura la información determina qué consultas serán rápidas y cuáles resultarán imposibles. Un modelo mal planteado obliga a soluciones cada vez más enrevesadas conforme crece el volumen.
Un sistema monolítico se construye antes y se mantiene peor. Uno excesivamente fragmentado es lo contrario. El equilibrio depende del tamaño del proyecto y del equipo que vaya a mantenerlo después.
Si las conexiones con otros sistemas se resuelven punto a punto, cada nuevo sistema multiplica la complejidad. Con una capa bien diseñada, añadir el sexto sistema cuesta lo mismo que añadir el segundo.
Parece un detalle hasta que necesitas que el comercial vea sus clientes, su responsable vea los del equipo y dirección los vea todos, con excepciones para casos concretos. Diseñarlo desde el principio es barato; añadirlo después es una reescritura.
Una aplicación que responde bien con diez perfiles y se cae con quinientos no tiene un problema de servidor: tiene un problema de concepción que había que resolver antes de programar.
El negocio va a cambiar. Un sistema bien construido permite modificar reglas y flujos sin reescribir el núcleo. Uno mal construido convierte cada cambio en un proyecto.
Un desarrollo que vive aislado genera más trabajo del que ahorra. Por eso la integración forma parte de concepción desde el primer día, no es un añadido final.
Muchos proyectos se complican porque se asumió que dos sistemas se podían conectar y luego resultó que no, o no como se esperaba. Estas son las preguntas que hacemos siempre durante el diagnóstico.
Tener API no basta. Hay APIs que solo permiten leer, otras con límites de peticiones muy bajos y otras cuya documentación no coincide con el comportamiento real del sistema.
Si es un proveedor externo, cualquier cambio por su parte puede romper la integración, y el calendario deja de estar en tus manos.
No es lo mismo leer información que escribirla. Escribir en un ERP ajeno exige garantías que leer no necesita.
Toda integración se cae alguna vez. la concepción debe contemplar reintentos, cola de pendientes y avisos, asegurando que ningún dato se pierda por el camino.
Si dos sistemas pueden modificar el mismo campo, hay que decidir cuál manda. Sin esa decisión, acabas con información contradictoria y nadie sabe cuál es la buena.
Un proyecto de desarrollo implica confianza, y la confianza se construye con compromisos concretos, no con buenas intenciones.
El alcance pactado no cambia de precio. Las ampliaciones se valoran aparte y se aprueban antes
Código fuente y documentación tuyos, sin licencias que te aten
Corrección sin coste de cualquier fallo sobre el alcance entregado
Técnica y funcional, para que cualquier equipo pueda retomarlo
Si decides cambiar de proveedor, te lo ponemos fácil
Ves función real cada dos semanas, no informes de progreso
También conviene ser claros con esto. No podemos garantizar que el proyecto cueste exactamente lo previsto si el alcance cambia por tu parte. No podemos garantizar plazos si las validaciones se retrasan en tu organización. Y no podemos garantizar la adopción si nadie internamente lidera el cambio.
Lo decimos porque los proveedores que garantizan todo suelen estar prometiendo lo que no controlan.
La combinación más habitual entre nuestros clientes: proyecto cerrado para la primera versión y bolsa de horas para la evolución posterior. Equilibra el control de coste al principio con la capacidad de reacción después.
Cómo funciona
Alcance, plazo y precio definidos
Ideal cuando
Sabes qué necesitas
Flexibilidad
Baja: los cambios se valoran aparte
Previsibilidad de coste
Máxima
Duración típica
3-6 meses
Quién dirige
Nosotros
Riesgo de desviación
Nuestro
Cómo funciona
Equipo fijo trabajando para ti
Ideal cuando
El proyecto evolucionará
Flexibilidad
Alta: repriorizas cada dos semanas
Previsibilidad de coste
Media: coste mensual fijo
Duración típica
6 meses o más
Quién dirige
Tú, con nuestro apoyo
Riesgo de desviación
Compartido
Cómo funciona
Horas que consumes según necesidad
Ideal cuando
Mantenimiento y mejoras puntuales
Flexibilidad
Total
Previsibilidad de coste
Pagas lo que usas
Duración típica
Indefinida
Quién dirige
Tú
Riesgo de desviación
Tuyo
TECNOLOGÍA
No partimos de una tecnología concreta para buscar dónde encajarla.
Cuándo la elegimos
Plataformas empresariales de alta exigencia y gran volumen. Ecosistema maduro y perfiles disponibles
Cuándo la elegimos
Entornos corporativos integrados con Microsoft. Buena productividad y soporte a largo plazo
Cuándo la elegimos
Evaluación de datos, automatización o inteligencia artificial
Cuándo la elegimos
Sistemas que responden en tiempo real o manejan muchas conexiones simultáneas
Cuándo la elegimos
Interfaces web complejas y mantenibles
Cuándo la elegimos
Información estructurada con relaciones e integridad estricta
Cuándo la elegimos
Código fuente y documentación tuyos, sin licencias que te aten
Elegir tecnologías con comunidad amplia y perfiles disponibles en el mercado. Construir sobre algo exótico puede resultar elegante y comercialmente ser un problema, porque te ata al único proveedor que sabe mantenerlo. Eso nos incluye a nosotros, y no nos parece bien que un organización quede atrapado.
PRICING
Un presupuesto sin evaluación es un número inventado. Y los números inventados acaban siempre igual: en ampliaciones, conversaciones incómodas y una relación deteriorada antes de terminar.
Tras el diagnóstico recibes una propuesta con alcance, plazos y pricing cerrados en un máximo de cinco días laborables. Con ese documento puedes comparar con otras ofertas en igualdad de condiciones, que es exactamente lo que deberías hacer.
ERRORES
Después de bastantes años haciendo esto, los fracasos se parecen mucho entre sí. Estos son los seis patrones que más se repiten.
1
Escuchamos, entendemos tu negocio y definimos los requisitos reales del proyecto. De este análisis sale un plan claro, no una lista de buenos deseos.
2
Escuchamos, entendemos tu negocio y definimos los requisitos reales del proyecto. De este análisis sale un plan claro, no una lista de buenos deseos.
3
Programamos en ciclos cortos con entregas incrementales. Cada versión pasa por pruebas y controles de calidad antes de llegar a ti, para que veas avances reales cada poco.
4
Ponemos el software en producción y seguimos a tu lado con soporte, mantenimiento y mejora continua. El proyecto no termina en el lanzamiento.
ERRORES
Después de bastantes años haciendo esto, los fracasos se parecen mucho entre sí. Estos son los seis patrones que más se repiten.
Cómo se estructura la información determina qué consultas serán rápidas y cuáles resultarán imposibles. Un modelo mal planteado obliga a soluciones cada vez más enrevesadas conforme crece el volumen.
Un sistema monolítico se construye antes y se mantiene peor. Uno excesivamente fragmentado es lo contrario. El equilibrio depende del tamaño del proyecto y del equipo que vaya a mantenerlo después.
Si las conexiones con otros sistemas se resuelven punto a punto, cada nuevo sistema multiplica la complejidad. Con una capa bien diseñada, añadir el sexto sistema cuesta lo mismo que añadir el segundo.
Parece un detalle hasta que necesitas que el comercial vea sus clientes, su responsable vea los del equipo y dirección los vea todos, con excepciones para casos concretos. Diseñarlo desde el principio es barato; añadirlo después es una reescritura.
Una aplicación que responde bien con diez perfiles y se cae con quinientos no tiene un problema de servidor: tiene un problema de concepción que había que resolver antes de programar.
El negocio va a cambiar. Un sistema bien construido permite modificar reglas y flujos sin reescribir el núcleo. Uno mal construido convierte cada cambio en un proyecto.
Un sistema sin mantenimiento envejece rápido. Las dependencias quedan obsoletas, aparecen vulnerabilidades y las pequeñas incidencias se acumulan hasta que la gente pierde la confianza en la herramienta.
El coste de mantener suele situarse entre el 15% y el 20% anual de la inversión inicial. Conviene contemplarlo desde el principio, no descubrirlo cuando ya hay problemas.
ERRORES
Después de bastantes años haciendo esto, los fracasos se parecen mucho entre sí. Estos son los seis patrones que más se repiten.
El éxito de un proyecto no se mide solo en plazos y presupuesto. Por eso acordamos contigo desde el principio qué indicadores miraremos a los tres y a los seis meses, para obtener una imagen honesta del uso real.
Los habituales son cuántas personas del equipo entran cada semana, cuánto tarda un comercial en registrar una gestión, qué porcentaje de fichas está completo y si los cuadros de mando se consultan o se ignoran. Son números poco glamurosos, pero dicen la verdad sobre si aquello se ha convertido en una rutina o sigue siendo una obligación.
Cuando alguno se queda corto, volvemos. A veces basta con simplificar una pantalla; otras, con repetir una sesión práctica con un grupo concreto. Rara vez hay que rehacer algo grande: lo que falla suele ser pequeño y muy localizado
Una vez al mes, amenazas reales y cómo protegerte Sin alarmismo. Baja cuando quieras.
Son dos cosas distintas: las licencias, que pagas al fabricante según usuarios y producto, y los servicios de puesta en marcha, que dependen del alcance. Analizamos tu caso y te damos una propuesta cerrada antes de empezar.
Un arranque acotado puede estar operativo en semanas; un proyecto con varios productos e integraciones complejas lleva meses. Te damos una estimación realista tras el diagnóstico, no antes.
Que el fabricante evalúa nuestro trabajo, nuestros proyectos y lo satisfechos que quedan nuestros clientes Eso nos da acceso a soporte y a formación temprana, y acaba repercutiendo en tu proyecto.
Sí, es habitual en nuestros proyectos. ERP, SAP, e-commerce y sistemas propios, vía API y con los datos sincronizados en ambos sentidos.
Sí. Equipos en cinco países y proyectos ejecutados en catorce, todos en español y con horarios compatibles.
Las dos cosas. Preparamos a usuarios, administradores y desarrolladores, incluido el examen oficial si lo queréis.
Cuéntanos qué necesitas y uno de nuestros responsables técnicos te responderá en menos de 24 horas para orientarte, sin compromiso.
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